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Alaska: travesía por la última frontera salvaje donde el mar lo cuenta todo

De Seattle a Victoria en crucero por el Pasaje Interior: glaciares, salmón y pueblos que solo se alcanzan por mar o por aire

Por Estefanía Ruilope · El Mundo · 23 de agosto de 2026

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En Alaska aprendí que el paisaje también se saborea: salmón salvaje, fletán recién pescado, cangrejo real, sopas calientes contra la niebla. El mar no es decorado, marca desde hace siglos la economía y la forma de vivir del territorio, así que recorrerlo desde el agua tenía todo el sentido. Empecé en Seattle, punto de partida del MSC Poesia, que navega siete noches por el legendario Pasaje Interior. Zarpamos entre orcas y pequeños icebergs hasta Ketchikan, la capital mundial del salmón, con sus casas de colores sobre pilotes en Creek Street. Hacia Juneau, la única capital estatal de EEUU sin carretera de acceso, los fiordos con cascadas hasta el glaciar Dawes fueron de lo más espectacular del viaje; remé en canoa frente al Mendenhall y crucé las puertas del histórico Red Dog Saloon. En Icy Strait Point, junto a la comunidad tlingit de Hoonah, comí cangrejo real mientras los osos pardos bajaban a pescar. Terminé en Victoria, con sus fachadas victorianas y el callejón comercial más estrecho de Canadá. Alaska deslumbra por su inmensidad, pero a mí me conquistó algo más simple: cómo el mar lo explica absolutamente todo.