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Alejandra Kreisler, experta de arte: "El arte en los hoteles ya no solo decora, sino que aporta identidad, relato y una experiencia mucho más emocional para el huésped"
Hoteles que funcionan como galerías vivas donde el arte define la experiencia del viajero.
Por Estefanía Ruilope · Telva · 16 de junio de 2026

Colecciones privadas, instalaciones contemporáneas, residencias de artistas y edificios concebidos casi como museos habitables. El arte ha dejado de ser un mero adorno para convertirse en el corazón de muchos establecimientos hoteleros, transformando completamente la manera en que los huéspedes viven su experiencia de alojamiento.
Antaño, un lienzo atractivo en la zona de recepción era suficiente para demostrar cierta sofisticación cultural. En la actualidad, innumerables hoteles profundizan en esa conexión, transformando sus instalaciones en verdaderos espacios de encuentro cultural donde arquitectura y diseño se entrelazan. Desde antiguos conventos reinventados como santuarios artísticos hasta hoteles en pleno centro urbano que funcionan como espacios de impulso para creadores jóvenes, estos establecimientos perciben el arte como su propio idioma expresivo. Piezas de artistas de renombre, programas de actividades culturales, clases prácticas, espacios dedicados a la lectura o trabajos realizados específicamente para cada ubicación conforman una trama narrativa que acompaña al visitante a lo largo de toda su permanencia.
Alejandra Kreisler, quien se dedica al estudio del arte y es socia fundadora de The Partners, una consultora especializada en la convergencia de arte, hospitalidad y vivencia, nos señala que "el arte en los hoteles ya no solo decora, sino que aporta identidad, relato y una experiencia mucho más emocional para el huésped. Una buena integración artística puede conectar con la cultura local, dar personalidad al espacio y convertir el hotel en un verdadero agente cultural , incluso a través de residencias de artistas, pequeñas galerías o exposiciones rotativas. Es una tendencia al alza".
El arte funciona aquí como parte integral de cada propiedad y actúa como un mecanismo para mantener viva la memoria histórica y establecer un puente entre el visitante y el territorio. Esta firma se especializa en restaurar construcciones antiguas, fusionando legado histórico, estética moderna y oficios típicos de cada región. Muebles antiguos, creaciones artísticas, textiles singulares y piezas de mobiliario personalizadas se relacionan con las estructuras originales, generando ambientes donde lo antiguo y lo nuevo coexisten sin fricciones. Esta visión se concreta en ubicaciones como Son Vell y Son Ermità, en Menorca; Miramar, en Palma de Mallorca; o el Palacio de Figueras, en Asturias. La dedicación a proyectos artísticos recientes se ha ampliado gracias a alianzas estratégicas como la sostenida con la Fundación NUMA, que ha introducido en sus espacios creaciones del maestro japonés Hiroshi Kitamura inspiradas en el universo natural. "Para nosotros, el arte no es un elemento decorativo, sino una forma de preservar el pasado, activar el presente y conectar al huésped con la historia del lugar", comunican desde Vestige.
Mucho más que un simple alojamiento, Casa Bonay (Gran Via de les Corts Catalanes, 700) funciona como un polo de generación creativa profundamente integrado con la vitalidad artística de Barcelona. Instalado en una estructura de 1869 restaurada por Studio Tack, la iniciativa fusiona herencia arquitectónica y diseño de vanguardia junto a creaciones de autores como Javier Mariscal, Marc Morro o Maria Prats. Asimismo, el establecimiento mantiene un amplio calendario de manifestaciones culturales con iniciativas como In Conversation With, donde las artes plásticas, la música, la arquitectura y la reflexión sobre el espacio urbano se retroalimentan constantemente. "No entendemos el arte como un añadido, sino como parte de la identidad del hotel", comentan desde el emprendimiento impulsado por Inés Miró-Sans.
Esta histórica casa menorquina de hace tres siglos continúa preservando su legado cultural desde tiempos inmemoriales. Según sus responsables, incorporar la creación artística en Can Albertí (Carrer d'Isabel II, 9) resultaba "absolutamente esencial", tanto por las raíces de la edificación como por la pasión personal de sus dueños hacia la pintura y la fotografía. Periódicamente el hotel organiza muestras artísticas y trabaja en colaboración con conciertos solidarios de música clásica celebrados en Mahón. El resultado es un ámbito refinado e íntimo donde las piezas actuales conversan con la construcción histórica del inmueble, preservando ese vínculo con la tradición artística tan enraizado en el archipiélago.
Ambos establecimientos convierten Bilbao en un viaje por el universo artístico desde la misma zona de acceso. En The Artist (Mazarredo Zumarkalea, 61), el nombre de Javier Mariscal aparece en la fachada y también en esculturas, elementos de mobiliario y trabajos distribuidos estratégicamente por el interior, donde destaca un excepcional ciprés petrificado y un bogavante iluminado colocado en el restaurante Olio. " Vemos el arte no solo como decoración, sino como una forma de expresar nuestros valores, aportar color y actitud ", comenta Xandra Wicke, propietaria de ambos negocios. La colaboración artística se extiende mediante actuaciones de jazz, certámenes para artistas incipientes y relaciones con actores culturales del territorio. "Recientemente también nos hemos embarcado en una acción junto a una pequeña galería de la ciudad, Carrer d'Artistes . Hemos impulsado un concurso para descubrir artistas locales emergentes" añade Xandra. En contraposición, Hotel Miró, creado por Antonio Miró (Mazarredo Zumarkalea, 77), centra la atención en un acervo de fotografía contemporánea de alcance mundial que transforma cada habitación en una pequeña aventura visual.
Rodeado de paisajes montañosos, Box Art Hotel (Av. de Madrid, 58 Bis) ha establecido el arte moderno como uno de sus ejes centrales. Identificado como "un manifiesto visual", este espacio combina el cuidado integral del cuerpo y la mente con la producción creativa a través de exhibiciones que se renuevan constantemente. Sus estancias presentan trabajos de artistas del calibre de Ángel García, Maru Oriol, Luis San Sebastián o Paco Conesa, además de cooperaciones con Materna & Herencia Art Gallery. Lienzo, imagen fotográfica y volúmenes escultóricos conviven junto a encuentros temáticos, reuniones para creadores y dinámicas artísticas en evolución permanente.
Rememorar este lugar supone hablar simultáneamente de culinaria, construcción y expresión plástica. La inauguración del Palacio Paredes Saavedra (calle Ancha) aportó una dimensión inédita al proyecto ideado por Toño Pérez y José Polo: una mansión renacentista transformada en espacio para alojarse donde historia y modernidad confluyen. Sus dormitorios mantienen estructuras de bóveda primitivas, arcos del período original y objetos de singular valía como un Picasso o la serie Los Caprichos de Goya. La totalidad de la obra, autoría de Emilio Tuñón y Carlos Martínez de Albornoz, destila serenidad y elegancia. La Signature Suite, presidida por un instrumento de cuerda del diecinueve y un lienzo de Picasso, sintetiza la verdadera identidad del proyecto: reposar en el interior de una pieza digna de coleccionista.
Aquí la creación artística mantiene un diálogo directo con los ecosistemas de Formentera. El conjunto de obras, configurado por la especialista en espacios y recolectora Katrina Phillips, agrupa piezas de marcada sensibilidad ligada a lo natural: tejidos de fibra de cáñamo, esculturas para la contemplación, trazos de carbón o estructuras materializadas con elementos procedentes del entorno. Un gran número de las creadoras representadas son del sexo femenino, como reconocimiento a la potencia femenina que caracteriza la isla. "El arte nos permite establecer un vínculo entre nuestro mundo natural y el mundo que hemos diseñado", refieren desde la casa. Sumado a las muestras, Teranka promueve seminarios de creatividad, encuentros para el intercambio cultural y un espacio de lectura pensado para revitalizar "el arte perdido de la conversación". En el presente año refuerzan además su relación con los creadores de las Islas Baleares asociándose con La Plural.
De reciente apertura, esta nueva casa de huéspedes ha sido concebida por el colectivo ASAH, mezclando estética sofisticada contemporánea y rasgos típicamente andaluces en un espacio donde la creatividad está presente desde el instante de entrada. El vestíbulo recibe al visitante con composiciones originales de Picasso y Miró, además de un extenso trabajo mural realizado por Marina Anaya y sectores de techo modificados por Rafa García. La misión del establecimiento es consolidar la imagen de hospedaje de época actual percibido como foro para la difusión cultural.
En el centro del histórico Barrio de las Letras, este alojamiento hace tributo a las Siete Bellas Artes desde una óptica moderna. Inspirado en la obra cervantina, sus cuartos cuentan con aguafuertes de Gustave Doré y un diseño de interiores obra de Álvaro y Adriana Sans. El recorrido artístico se prolonga mediante muestras, actividades de aprendizaje, conciertos de ritmos jazzísticos y soul, pases de películas o un sector de bibliografía especializada en tradición literaria. Ni siquiera su cocina MACHÉ, alojada en una vieja construcción de transporte ferroviario, escapa a esta mezcla: gastronomía y performance bajo los vitrales históricos diseñados por los hermanos Maumejean.
Son escasas las direcciones que consiguen integrar herencia ancestral, elaborados vínicos, espacios silvestres y creación con equilibrio absoluto. El antiguo templo cisterciense del siglo XII asume la creación artística como una prolongación coherente de su trayectoria. "Tenemos la obligación de seguir añadiendo capas de significado a nueve siglos de historia", señala Enrique Valero, responsable operativo del emprendimiento. Las piezas de arte actual dialogan con tejidos de períodos anteriores, espacios de culto y trabajos producidos expresamente para este entorno mediante Territorio, su iniciativa de creadores en estancia. Referentes como Leonor Serrano Rivas, TBA21 o Chillida Leku forman parte de este ecosistema creativo.
La primera fábrica de aceitunas de firma personal a nivel internacional lleva la impronta de Philippe Starck, presentándose más como un monumental proyecto escultórico que como infraestructura de manufactura. Inspirado en la idiosincrasia andaluza y rondeña, la estructura adopta la silueta de un animal de lidia y rebosa de componentes con valor plástico: una asta de dieciocho metros, un globo ocular basado en una visión de Picasso o gigantescas composiciones fotográficas que transforman incluso las zonas de estacionamiento en espacios de exhibición plástica. "Es un espectáculo artístico", expresan Santiago Muguiro, conductor del proyecto de La Almazara. A esto se suma un área museística consagrada al zumo de oliva, y asociaciones con modistas de la talla de Stefano Robotti, afianzando la concepción de un ámbito donde las prácticas ancestrales agrícolas y la expresión artística de la época conviven sin cesación. Además, dispone de un cortijo que, según nos comunica nuevamente Santiago "este arte también Starck lo refleja en El Cortijo del siglo XIX. Se ha mantenido la facha exterior, pero todo el interiorismo es diseño suyo ".
Con aproximadamente mil quinientas piezas desperdigadas por toda la estructura, el Four Seasons Madrid (Sevilla, 3) opera prácticamente como una inmensa sala de arte moderno. La selección, curada por Paloma Fernández-Iriondo, mezcla arqueología cultural e innovación plástica emergente española en permanente comunicación con el ámbito metropolitano. Registros fotográficos, volúmenes, instalaciones y objetos elaborados expresamente para el hospedaje conducen al viajero a través de espacios de paso, alcobas y áreas de tránsito. Merecen especial atención creaciones tales como Noche Estrellada, una composición de Eduardo Pérez-Cabrero constituida por mil quinientos pedazos de metal suspendidos próximos a la escalera central. "El arte contemporáneo ofrece un contraste asombroso con la decoración clásica, y refleja el espíritu creativo del hotel", resume la especialista curadora.
Con mil o más creaciones repartidas en habitaciones, corredores y espacios de uso compartido, ha ganado merecidamente el calificativo de "Hotel del Arte". El fondo artístico contemporáneo del linaje propietario experimentó un crecimiento importante durante la década de los noventa, simultáneamente con la realización de New Art, un evento de relevancia que convocó a espacios comerciales como Joan Prats o Juana de Aizpuru. Entre sus muros coexisten trabajos de Tàpies, Miró, Chillida, Barceló, Anish Kapoor o Jaume Plensa, haciendo de cada nivel una pequeña institución de arte contemporáneo. El hotel, además, efectúa recorridos comentados en privado para que los visitantes accedan a un acervo que convierte la permanencia en una vivencia de naturaleza cultural, situado en el conocido Paseo de Gracia.
Desde hace muchas décadas funciona como uno de los principales espacios de creatividad en la cuenca mediterránea. Localizado en el epicentro de Deià, la casa resguarda un conjunto permanente superior a ochocientas piezas de creadores con conexión con la isla balear, exhibidas en dormitorios, terrenos ajardinados, locales para comer y espacios compartidos. " No busco obras bonitas para vender; quiero que haya buen arte y estilos variados ", comenta Cecilie Sheridan, gestora del fondo y ligada a la iniciativa desde el comienzo. Su determinación hacia la producción creativa trasciende la mera exhibición gracias a la iniciativa Artistas en Residencia, que proporciona apoyos económicos e invitaciones a creadores procedentes del extranjero mediante convenios con instituciones de la envergadura de la Fundación Loewe, Artnet o Galleria Continua. La experiencia plástica prosigue en ambientes como el restaurante Miró, ornamentado con treinta y tres trabajos auténticos del pintor catalán, y en el Poets' Walk, un corredor entre árboles centenarios salpicado de formas escultóricas trazado por Juan Waelder. Seminarios, charlas junto a creadoras y itinerarios de índole cultural redondean una propuesta en la cual hospitalidad y patrimonio cultural se articulan con absoluta fluidez. "La Residencia es más que un hotel; es un lugar donde se potencia el arte y se ofrecen oportunidades a jóvenes artistas", concluye Bonamassa, jefa de relaciones públicas de La Residencia.