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Artículo· Gastronomía

Bastida for Work, la firma barcelonesa que está revolucionando el mundo de los uniformes de trabajo en restaurantes y hostelería

Descubrí cómo dos diseñadoras catalanas convirtieron los uniformes de hostelería en prendas que la gente quiere lucir fuera del trabajo.

Por Estefanía Ruilope · El Mundo · 30 de noviembre de 2025

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Cuando empecé a investigar a Bastida for Work, me sorprendió descubrir que una marca de moda de verdad —con todas sus exigencias estéticas y técnicas— eligiera los uniformes como su terreno de batalla. Marta y Nagore vinieron del fast fashion, ese carrusel de colecciones infinitas que agota a cualquiera, y decidieron algo que en la industria suena casi herético: crear algo que durara. Lo curioso es que no lo hicieron por altruismo vacío, sino porque en Japón vieron cómo los uniformes podían ser funcionales y hermosos a la vez, cómo llevaban dignidad incorporada. Su primer cliente fue Formaje, la quesería artesana de Clara Díez, y ahí comprendieron de verdad lo que significaba diseñar para la vida real: cámaras de frío, humedad, jornadas eternas, lavados que destrozan. Una camisa bonita que no soporta eso no sirve de nada. Lo que más me fascinó fue descubrir que algunas de sus piezas terminan en el armario personal de gente como Vero Gómez, la finalista de MasterChef, porque simplemente funcionan como ropa normal. Eso no es accidente: diseñan desde el cuerpo femenino, entienden curvas y volúmenes, confeccionan desde la XXS hasta la XXXL pensando en personas reales, no en maniquís. Su expansión —de París a Nueva York, del Thyssen a boutiques internacionales— llegó casi sin plan, solo porque alguien preguntaba y ellas decían que sí. Hoy tienen equipo, pero mantienen todo bajo control porque saben que la calidad exige estar en cada detalle. Lo que las mueve no es revolucionar nada con grandilocuencia, sino algo más simple y poderoso: que quien se pone su uniforme sienta que está orgulloso de su oficio.