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Cómo ser viajero en tu propia ciudad: 'like a guiri' en Madrid

Descubrí que ser turista en Madrid sin salir de casa es posible si te atreves a mirar la ciudad con ojos nuevos.

Por Estefanía Ruilope · Condé Nast Traveler · 30 de abril de 2018

Lee el artículo original en Condé Nast Traveler

Hace poco decidí hacer algo que casi ningún madrileño hace: jugar a ser turista en mi propia ciudad. Y lo que descubrí fue que Madrid se transforma completamente cuando cambias la perspectiva. Empecé por los Jardines de Sabatini, esos que están entre Bailén y la cuesta de San Vicente y que la mayoría cruzamos sin mirar. Allí, rodeada de pavos reales desplegando sus colas y esculturas de reyes castellanos alrededor de un estanque que parece sacado de otro tiempo, entendí que lo turístico no siempre es malo; a veces solo significa prestar atención. Luego llegaron las sorpresas menores: el Museo ABC en una antigua fábrica de cervezas Mahou, la iglesia de San Marcos con su peculiar planta de cinco elipses unidas, el edificio España visto desde atrás como si fuera Manhattan. El proyecto de Azzato con las Meninas urbanas dispersas por toda la ciudad fue lo que más me enganché: fotografiarme con la de Agatha Ruiz de la Prada en Preciados o la de Marta Hazas frente al Palacio Real fue absurdo y perfecto. En Preciados comí un mi-cuit de foie-gras en Antoinette que no me esperaba, después subí a un vermú en Gran Clavel donde descubrí que existen vermuts de toda España, y terminé en Lush con su tratamiento Synaesthesia, ese que mezcla masaje, aromas, colores y música hasta hacerte desaparecer una hora y media. Los tours de X Treme Tours, especialmente el Madrid Inspirador por las calles de Cervantes y Lope de Vega, y luego jazz en Plaza Club después de tapar en Cáscaras, Sifonería y Ahora, me devolvieron algo que había perdido: la curiosidad por donde vivo. La clave está en no esperar a las vacaciones para viajar; a veces el viaje está en tomarse en serio lo que siempre te rodea.