Magazine

Guía· Viajes

Cuaderno de viaje de Toulouse: la guía para no perderse (o sí) en la ciudad rosa

Toulouse me atrapó con su mezcla de herencia española, arquitectura italiana y lujo francés, donde cada rincón respira historia de aviadores legendarios y gastronomía sin igual.

Por Estefanía Ruilope · Condé Nast Traveler · 4 de noviembre de 2019

Lee el artículo original en Condé Nast Traveler

Toulouse seduce por capas. Entré al Cour des Consuls pensando en un hotel de lujo, pero salí fascinada descubriendo que sus paredes guardan la historia de los fundadores de la primera línea aérea postal a Dakar: ahí está la habitación 32 intacta, donde Antoine de Saint-Exupéry descansaba entre vuelos, con su biombo y su lavamanos de época intactos. Es como tocar la historia del Principito. El Grand Hotel de l'Opéra, más reciente, tiene otra energía: Thierry Gaugain convirtió un convento barroco en algo burlesco y divertido, con máscaras venecianas que guiñan desde las paredes, y la cocina de Thomas Vonderscher donde el pithiviers te hace entender por qué los locales comen allí sin necesidad de reserva. Lo que más me gustó fue el mercado de abastos: ochenta puestos donde el foie, las ostras y los quesos artesanos conviven con postres miniatura, todo presidido por vistas que justifican cada euro. Y luego están esos detalles que solo entienden quienes viven aquí: Bacquié desde 1896 sirviendo doce cafés distintos mientras alguien se pierde buscando la pastelería de Yannick Puech por su aroma, porque la 'fenétralia' —su reinterpretación del fénétra local— perfuma manzanas completas. Toulouse no es una capital turística que te abruma; es una ciudad que te convida a quedarte, a comer bien sin pretensiones, a subir a las azoteas vintage del chef Sarran y entender que aquí todavía existe la buena vida, esa donde un vino y una hamburguesa artesanal son suficientes para ser feliz.