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De tapeo o alta cocina: 11 restaurantes de Madrid para ir con perro

Me encanta que Madrid ya no obligue a elegir entre salir con tu perro o comer bien, y estos once sitios lo demuestran de maravilla.

Por Estefanía Ruilope · El Mundo · 15 de octubre de 2026

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Lo que más me sorprendió al preparar este recorrido es darme cuenta de que ya no hace falta dejar a tu perro en casa para disfrutar de una comida memorable en Madrid. Empecé en el Mandarin Oriental, donde la terraza rodeada de verde cerca del Prado es un sueño; pedí los huevos Benedict con jamón ibérico y trufa un sábado por la mañana y mi perra dormitaba tan tranquila a mis pies que parecía de la familia del hotel. Después me escapé al quiosco de Moret en el Parque del Oeste: ostras, pastrami de wagyu y un negroni del Oeste mientras ella olfateaba las vistas a la Casa de Campo. Ramón Freixa me conquistó del todo cuando me contó que el Bubbles Bar de su restaurante Tradición lleva el nombre de su propio perro; probé el Wellington de lubina y entendí que la hospitalidad de verdad pasa por no hacer distinciones. En La Barquette de Malasaña me divertí como una niña comiendo carne con pinzas y probando tres tipos de carne en la misma barquette por menos de treinta euros. El brunch de Haroma en el Heritage, con steak tartar y tartas de Balbisiana, es otro plan redondo para fines de semana perezosos. Luego descubrí Escalope Armando, donde todo gira alrededor del filete empanado y puedes personalizarlo hasta con huevo a baja temperatura y raclette; barato, rico y absolutamente dog friendly. El concepto suizo de L’Entrecôte Café de Paris con su salsa secreta me transportó a otro tiempo sin perder la comodidad actual. En Brach Madrid, el diseño de Philippe Starck y los platos de Adam Bentalha como el pulpo con sobrasada convierten cualquier cena en una experiencia elegante. El Perro y la Galleta me sacó una sonrisa con sus croquetas de queso y galleta y esa tarta de tres chocolates que casi no pude acabar. Para cerrar, el pequeño rincón de ACID en Salesas, con vinos naturales, ostras y raviolis caseros, me recordó que los sitios más coquetos también pueden ser los más acogedores con mascotas. Al final me quedo con la sensación de que estos locales no solo admiten perros, sino que los integran como parte natural de la experiencia madrileña, y eso, en 2024, es un lujo que celebro cada vez que salgo a la calle con la mía.