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El barrio de Leopoldstadt o la Viena moderna
Descubrí que Leopoldstadt es donde Viena se reinventa sin renunciar a su pasado, mezclando cafeterías de especialidad con restaurantes de barrio centenario.
Por Estefanía Ruilope · Condé Nast Traveler · 12 de diciembre de 2018

Leopoldstadt me sorprendió porque no es el típico barrio gentrificado donde lo viejo desaparece bajo capas de modernidad forzada. Cuando pasé por Karmelitermarkt, ese mercado de casitas de colores rodeadas de arquitectura típicamente vienesa, vi exactamente eso: señoras comprando verduras junto a fotógrafos instagram-ready, y funcionaba. Almorcé en Zimmer 37, donde todo es orgánico local y vegetariano, pero también probé las hamburguesas de Weinschenke, que tenía gente esperando en la puerta porque sus salsas son realmente adictivas. Lo que más me fascinó fue descubrir que en apenas dos manzanas de Leopoldsgasse se concentran algunos de los restaurantes más buscados de toda la ciudad: desde el Altenberg, donde toman café vienés con sus pasteles, hasta Skopik and Lohn, ese lugar entre Nueva York y París con techo de graffiti que sirve cocina austriaca con toques franceses. Entré en tiendas como Song, que desde afuera parece un local cualquiera pero guarda marcas de lujo como Dries Van Noten, y en Der Kleine Salon encontré fulares de la marca Wayda que casi me los llevo. Lo que realmente me quedó grabado fue el contraste final: el Teatro Odeon con su arquitectura imperial frente a Veganista, una tienda minimalista de helados veganos, y luego ese rascacielos moderno So Viena con Da Loft arriba, desde donde se ve toda la ciudad iluminada. Ese es Leopoldstadt: un lugar donde puedes desayunar en un café de especialidad de Honduras, comer pizza napolitana en horno de leña, comprar botas cowboy artesanales, y terminar en una terraza moderna viendo la catedral desde treinta pisos arriba. No es el SoHo de Viena por casualidad.