Entrevista· Moda
El fotógrafo (y coleccionista de scalextric) que dejó el mundo de la moda por la pared: "Ahora todo se arregla con Photoshop; así se disfruta menos"
Treinta años fotografiando moda en Cibeles, hasta que descubrió que las paredes le fascinaban más que los retoques de Photoshop.
Por Estefanía Ruilope · El Mundo · 8 de abril de 2026

Conocí a Kike Miranda a través de esa frase que resume su hastío: «Ahora todo se arregla con Photoshop; así se disfruta menos». Y es que tras tres décadas en la moda —treinta años en Cibeles, como él los resume con ironía elegante— decidió que fotografiar paredes desgastadas, texturas olvidadas y palabras incompletas le devolvía algo que la industria le había arrebatado: la libertad de no saber qué encontrará antes de apretar el obturador. Lo curioso es que esta evolución no llegó de la nada. En su casa ha construido un circuito de Scalextric donde cada detalle —árboles, boxes, figuras— está hecho a mano, y lo más revelador es lo que dice sin dramatismo: «Lo que más me gusta no son los coches, es construir la maqueta». Esas horas de trabajo minucioso conectan directamente con cómo observa el mundo a través de la cámara. El Scalextric no es una anécdota curiosa, sino la clave de su método: esperar, ajustar, buscar la belleza en lo aparentemente insignificante. Su colección paralela de ediciones limitadas, la caza de piezas clásicas, esa necesidad de rodear la vida de objetos hermosos pero sin ánimo de especular con ellos —«Yo no vendo. Yo disfruto»— habla de alguien que rechaza las métricas que dominan ahora tanto la fotografía como el mercado. Lo que más me cautivó es que haya encontrado en lo cotidiano lo que la moda le negaba: la posibilidad de que algo sea genuinamente bello sin necesidad de corrección posterior, sin intermediarios digitales, solo con observación atenta y paciencia.