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El universo Experimental Group
Cuatro franceses han construido un imperio hotelero donde cada detalle celebra el lugar en lugar de repetir fórmula, desde París hasta Nueva York.
Por Estefanía Ruilope · Fuera de Serie · 8 de octubre de 2024

Conocí a Olivier Bon y sus socios en la terraza del Regina Experimental de Biarritz, con vistas al Cantábrico, y lo que más me sorprendió no fue la cifra de hoteles —ya eran once en ese momento— sino su obsesión por no convertirse en cadena. Empezaron en 2007 en París con un pequeño bar de cócteles cuando nadie bebía ginebra en la ciudad luz, y durante años importaron esa energía relajada de Nueva York y Londres. Lo que diferencia a Experimental Group no es un diseño único replicado, sino lo contrario: Dorothée Meilichzon personaliza cada propiedad estudiando a fondo la historia local, los chefs celebran la cocina del territorio, y hasta los camareros interpretan los clásicos con licores e ingredientes regionales. Me quedó claro hablando con ellos que ven cada hotel como destino en sí mismo, no como un producto de marketing. La inversión de Brookfield en 2021 les permitió crecer a ritmo vertiginoso —Menorca, Venecia, Ibiza, Los Cotswolds, Biarritz en pocos años—, y cuando les preguntaba por la competencia, respondían que no miraban qué hacían bien otros, sino cómo podían mejorar ellos. Portugal les atrae especialmente pero aún no lo concretan; Roma y París tenían fecha para 2025. Lo que realmente admiré es que en un sector donde la tentación de la homogeneidad es enorme, ellos eligieron la ruta más difícil: la de respetar cada lugar, sumergir al huésped en la cultura local, aceptar críticas y seguir afinando. Eso no escala igual que una fórmula, pero su número de aperturas sugiere que funciona mejor de lo que parece.