Artículo· Gastronomía
Estefanía Serrano, la azafata que aterrizó en la cocina tailandesa y hoy pilota dos restaurantes en Madrid
Dejé el uniforme de azafata para pilotar la cocina tailandesa en Madrid, y descubrí que el verdadero lujo está en hacer todo desde cero.
Por Estefanía Ruilope · El Mundo · 31 de marzo de 2026

Cuando alguien decide abandonar el cielo para quedarse en la cocina, o eso creo yo al escuchar la historia de Estefanía Serrano. Lo que me fascina no es que pasara de azafata a empresaria —eso suena fácil en el resumen—, sino cómo se atrevió a tomar un restaurante que ni siquiera sabía gestionar, se encontró sola cuando todo falló, y en lugar de cerrar, se quedó. Eso requiere un tipo de coraje que no aparece en ningún currículo. Lo que más me llamó la atención fue descubrir que en sus locales hacen mil rollitos a la semana a mano, que ella misma pica la carne y prepara los rellenos, que insiste en que casi todo se cocina allí. No es una declaración de intenciones, es pura obsesión por el detalle. Cuando habla del pad thai, de las brochetas o del confit de pato, no vende platos: vende las horas de trabajo invisible que hay detrás. Me quedó grabada la frase sobre cómo entiende el cambio en su carta: «Si algo funciona, se queda. Si no, desaparece. Sin drama y sin disfrazar nada». Eso es. No hay ruido, no hay ego de chef que no cede. Solo claridad. Y luego está lo otro: sigue volando cuando no tiene que estar en el restaurante, no durmió fuera durante años, todo lo hace pensando en sus hijas. Hay algo honesto en esa decisión de no soltar ninguna de sus dos vidas, de mantenerlas en equilibrio sin pretender que es fácil. Eso es lo que realmente me interesa de Estefanía: no que haya llegado lejos, sino que sigue caminando sin dramatizar el cansancio.