Magazine

Artículo· Hoteles

Hotel La Mamounia, la Gran Dama de Marrakech

Descubrí por qué este legendario palacio marroquí sigue siendo un refugio de lujo incomparable, casi intacto después de cien años de historia.

Por Estefanía Ruilope · Fuera de Serie · 16 de enero de 2023

Lee el artículo original en Fuera de Serie

Cuando llegas a La Mamounia, el caos de Jemaa el-Fná se queda fuera. Eso es lo primero que te golpea: ese silencio casi religioso, interrumpido solo por pájaros, mientras estás a metros de una de las plazas más bulliciosas del mundo. He visto muchos hoteles de lujo, pero pocos tienen ese don de hacerte sentir que el tiempo se detiene sin que sea cursi ni artificial. La propiedad nace de un palacio del XVIII que un sultán regaló a su hijo Mamoun, y los arquitectos Henri Prost y Antoine Marchisio tuvieron el acierto en 1923 de hacer del jardín, no del edificio, el verdadero corazón del proyecto. Esos ocho hectáreas de vegetación en pleno centro de la ciudad son el verdadero lujo. Lo que más me intrigó descubriendo la historia reciente es el paradójico mandato que Patrick Jouin y Sanjit Manku recibieron hace dos años: cambiar todo manteniendo que todo siga igual. Parece imposible, pero lo consiguieron con 300 artesanos y sin tocar lo esencial. El Art Déco original sigue intacto, la silueta del edificio no ha variado, pero los espacios respiran de otra manera. Y luego está lo que ha sucedido con la gastronomía: Jean-Georges Vongerichten manejando dos restaurantes, Pierre Hermé con su pastelería de marca propia, una huerta de 1.500 metros con quince especies de tomate... Todo esto en un lugar que Churchill eligió como cuartel de invierno para pintar, donde se alojaron desde Elton John hasta Mandela. Lo que me quedó grabado es que La Mamounia no pretende ser un museo nostálgico ni un resort moderno más: es ambas cosas simultáneamente, sin que una devore a la otra. Es un equilibrio que muy pocos lugares logran mantener cuando se acercan al centenario.