Entrevista· Lifestyle
La ceramista por casualidad a la que inspira lo paranormal: "Iker Jiménez es mi ídolo"
Descubrí cómo una ruptura amorosa en Madrid llevó a Andrea Suárez desde los escaparates de Aristocrazy hasta crear piezas de cerámica que hoy decoran el Palazzo Versace de Dubai.
Por Estefanía Ruilope · El Mundo · 1 de mayo de 2024

Cuando Andrea Suárez me cuenta que comenzó a hacer cerámica mientras cuidaba a su madre enferma, entiendo que hay negocios que nacen del dolor convertido en ritual. Lo suyo no fue un plan de cinco años: fue una sucesión de giros inesperados donde cada etapa le enseñó algo. Aristocrazy le dio rigor en diseño, el taller de flores de su hermana Elena le mostró cómo montar experiencias, y luego llegó ese curso de cerámica que la engancharía desde el primer día. Lo que más me llamó la atención es que mientras su madre enfermaba, ella encontraba en la arcilla una forma de estar juntas sin hablar de la enfermedad; después, cuando falleció, el taller se convirtió en su verdadero refugio. La pandemia aceleró lo que ya estaba cociendo a fuego lento: abrió su primer espacio junto al Bernabéu, luego el segundo en Arturo Soria, y sus piezas comenzaron a viajar. El Palazzo Versace de Dubai ya tiene varias obras suyas, y ella sigue diseñando ese mundo que la fascina: Renacimiento italiano mezclado con lo paranormal, porque, como dice, la cerámica es lanzarse a ciegas hasta que ves qué sale del horno. Lo que más me divierte es su obsesión por que Iker Jiménez tenga una de sus piezas; lo llama su ídolo y ve un patrón milenario en todo lo que hace. Sus Miss Bum Bum se venden en cantidades que desafían la lógica —una vez le pidieron llenar una pared entera— y ahora mira a Asia como su siguiente batalla. Andrea no es la típica ceramista melancólica; es alguien que convirtió la terapia en oficio y el oficio en proyecto que crece sin que ella termine de creerse que es suyo.