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La diseñadora que seduce a novias (y más) con sus joyas artesanas

Descubrí cómo Susana Cruz construyó un imperio de joyas artesanales sin financiación externa, comenzando en un sótano y transformando sus diseños nupciales en tendencia nacional.

Por Estefanía Ruilope · El Mundo · 18 de marzo de 2024

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Lo que más me fascina de Susana Cruz no es solo la belleza de sus joyas, sino la obstinación con la que las ha creado sin red de seguridad. Cuando ella cuenta que de 2007 a 2014 no se pagó sueldo porque cada euro iba directo a la producción, entiendo que estamos ante una de esas historias de emprendimiento que nada tienen que ver con el glamour de portada. Su abuelo fue joyero y exportaba perlas; ella heredó esa obsesión por lo accesorio, pero transformó el concepto: sus piezas no acompañan, sino que protagonizan. El salto decisivo llegó con los accesorios nupciales a medida, cuando el blog Casilda se casa —que en su momento era casi la biblia de las bodas españolas— empezó a recomendar sus diseños. Allí tuvo su primer «efecto viral» analógico: colas en la calle en las jornadas de puertas abiertas, gente comprando joyas por catálogos en PDF. Lo que me atrapó en su relato es el detalle de Paula Menéndez, su primera novia como cliente, porque en ese nombre está toda la lógica del crecimiento orgánico: confianza, recomendación, amor por lo que haces. Ahora con quince personas en plantilla y una web que reveló la magnitud real de su mercado, sigue dibujando historias —como dice ella misma— en cada pieza. Su brazalete de libélula sigue siendo tendencia años después. Eso es lo que persigue: que lo accesorio se vuelva imprescindible, sin necesidad de ser imposible de pagar.