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La emprendedora que ha creado una ginebra artesanal en una destilería en plena Sierra madrileña
Ana Monturiol dejó 15 años en una agencia de medios para crear en plena sierra una ginebra artesanal que hoy sirven restaurantes con estrella Michelin.
Por Estefanía Ruilope · El Mundo · 6 de enero de 2026

Cuando Ana Monturiol me contó que llegó a la destilería casi por accidente, pensé en esas carreras completamente desconectadas —Secretariado Internacional, Prótesis Dental— que parecían no llevar a ningún lado. Pero luego entiendes que lo importante no era el currículo sino esa inquietud familiar por probar, catar, crear; algo que en su casa llevaban en el ADN desde hace generaciones. Lo que me atrapó fue el detonante más prosaico: tres horas diarias de atasco desde la sierra hacia el centro. Así es Madrid a veces, donde las decisiones vitales no llegan en epifanías sino en retenciones de tráfico. Un kit de destilación como regalo, hermanos que te retan, un padre que aporta plantas de su jardín, y de repente ya tienes un proyecto serio entre manos. Pero lo que distingue a Gin Monti no es el relato romántico sino la profesionalidad: buscó destilería propia en el centro de Los Molinos —huyendo de polígonos— porque entiende que este oficio exige profundidad, tres semanas por lote, temperaturas controladas, alambiques de cobre. Que sea la única marca española con destilería registrada la pone en otra liga. Me gustó cómo describe su mercado: entra en restaurantes con estrella porque hay alguien que entiende el producto, no por decoración ni marketing. La producción modesta —5.000 o 6.000 botellas anuales de una sola referencia— habla de coherencia, de no querer crecer a cualquier precio. Y mientras planea nuevas líneas para 2026, vermut incluido, sigue siendo esa madrileña que, harta del caos urbano, encontró en la sierra el espacio para hacer algo con las manos.