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La estilista que dejó el departamento de Comunicación de Zara para montar su propia línea de menaje y textil para el hogar

Dejé quince años en Zara para descubrir que la cerámica y el color son lo que me faltaba en la vida.

Por Estefanía Ruilope · El Mundo · 25 de marzo de 2024

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Conocer la historia de Mercedes Domecq me hizo pensar en esos cambios de vida que solo tienen sentido cuando te das permiso para dejar de ser quien creías que ibas a ser. Pasó de ejecutiva de cuentas a estilista de Telva, luego quince años montando estrategias de comunicación en Zara entre Madrid y Arteixo, con el primer showroom en un espacio diminuto de Princesa que luego evolucionó a la megatienda de Serrano. Parecía una carrera blindada, pero a ella le pasaba algo que me resulta familiar en los mejores emprendedores: la moda se le había vuelto demasiado rápida, demasiado perseguidora de tendencias. Cuando su hermana Inés le ofreció unirse a The IQ Collection, Mercedes negoció con una sola condición: crear una línea de decoración propia. Lo que más me gustó es cómo describe esos seis meses iniciales visitando proveedores, asegurándose de que 250 piezas llegaran sin demoras, y luego el alivio de darse cuenta de que en cerámica hay más libertad para crear sin mirar constantemente el radar de lo viral. Los almohadones y cojines son su bestseller, y tiene una frase que lo explica todo: la gente busca color y alegría, está saturada del blanco nórdico. Desde su pequeño showroom en el Viso, donde incluso introduce boles pintados a mano por una artesana de Cádiz porque nota que los clientes jóvenes prefieren eso a los platos soperos tradicionales, Mercedes demuestra que a veces el éxito no está en crecer rápido sino en escuchar realmente a quién compra. Esa prudencia de «todavía llevo unos meses, tengo que ir paso a paso» suena casi revolucionaria en un sector obsesionado con la expansión acelerada.