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Entrevista· Moda

La estilista que viste a las súper VIP (y que escapó de Instagram): "La española quiere mucha privacidad y no le gusta coincidir con más de tres o cuatro clientas"

Linda K. Sharkey pasó de bloguera de moda a estilista de lujo, y eligió abandonar Instagram para trabajar en la intimidad que exigen sus clientas VIP.

Por Estefanía Ruilope · El Mundo · 17 de marzo de 2025

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Conocí la historia de Linda a través de alguien que me contaba cómo una mujer venezolana había montado toda una operación de estilismo de lujo sin apenas pisotear los circuitos tradicionales de la moda española. Lo que más me intrigó fue enterarme de que, en 2021, en pleno apogeo de su comunidad en Instagram, decidió borrarse de un día para otro. Fue el 12 de junio, su cumpleaños, cuando se lo dijo a su marido desde Bali, donde estaban tomándose un paréntesis familiar. No fue un arrebato: fue una decisión meditada durante meses, mientras vivía lejos de Madrid y tenía espacio para pensar qué quería realmente hacer. Ella había llegado a la capital hace poco más de una década procedente de Londres, donde trabajó en The Independent y donde estudió Periodismo, con la idea ingenua de que las puertas se abrirían solas. No fue así. El círculo de la moda madrileña era cerrado, incómodo para alguien de fuera. Pero Linda tiene ese don de conectar, de unir personas y espacios. Los pop-ups con marcas latinoamericanas emergentes le mostraron que podía construir algo propio. Cuando llegó la pandemia y el lujo tambaleo, ella vio la oportunidad: tenía una base de datos de clientes con poder adquisitivo. Stella McCartney fue la primera en confiar en ella para organizar presentaciones, y de ahí saltó a Chanel, Dior, las Galerías Canalejas. Lo que más me sorprendió fue descubrir cómo entiende a su clientela: "la española quiere mucha privacidad y no le gusta coincidir con más de tres o cuatro personas". No es un detalle menor; es la clave de todo. Mientras otros construyen imperio digital, ella construye discreción, expertise, confort. Estudia durante horas los desfiles, se empaña de la filosofía del diseñador, luego lo comunica de forma tan natural que parece conversación. Y cuando organiza un Trunk Show, llega incluso a marcar en foto cómo debe coger el bolso la modelo. Eso es obsesión, es respeto por el oficio. Ella lo llamaría profesionalismo.