Magazine

Artículo· Gastronomía

La Magdalena de Proust, la panadería de barrio que arrasa con sus magdalenas cubiertas de distintos chocolates

Catorce años de magdalenas que saben a recuerdos, elaboradas por dos soñadores que abandonaron la dirección de arte para revolucionar la panadería madrileña.

Por Estefanía Ruilope · El Mundo · 14 de abril de 2025

Lee el artículo original en El Mundo

Entré a La Magdalena de Proust buscando solo un desayuno rápido y salí entendiendo por qué una panadería de barrio puede ser también un acto de resistencia. Laura Martínez y Néstor Calvo —directora de arte y fotógrafo de profesión— tienen una historia que podría parecer ingenua si no fuera porque llevan catorce años demostrando que funciona: hace casi una década y media comenzaron a revolucionar Madrid con algo tan simple y radical como pan de verdad. Lo que más me sorprendió fue descubrir que su nombre viene de Proust, no como un guiño literario al uso, sino como una reflexión genuina sobre cómo los sabores conectan con los momentos bonitos de la infancia. Néstor me cuenta que para él es el bizcocho de su abuela que tienen en el local, nada complicado, solo buenos huevos y aceite de oliva; es ese tipo de sinceridad la que te hace creer en lo que hacen. Sus magdalenas —venden más de mil al mes— tienen distintas coberturas de chocolate y llegan en cajas artesanales, pero lo verdadero está en los ingredientes: harinas de origen nacional certificadas ecológicas, levadura sin aditivos, huevos camperos de Ávila. Viajaron dos años por Alemania, Francia, Austria, Estados Unidos aprendiendo de los mejores panaderos antes de abrir. Cuando explican que el noventa y nueve por ciento de la población consume algo que no es pan de verdad, no suena como un argumento de marketing: suena como una preocupación genuina. Lo que más me quedó fue su insistencia en que ser emprendedor en España es una apuesta llena de obstáculos, pero que ellos siguen aquí, en sus dos locales, con más de veinte personas en la plantilla, educando cada día a quién les deja que comer bien no es un lujo, es salud.