Entrevista· Gastronomía
La pareja detrás de las cenas con invitado sorpresa (y entre desconocidos) más exitosas: "Intentamos que todo el mundo este cómodo y se sienta importante"
Silvia e Íñigo transformaron una cena familiar en un proyecto de conexiones reales que lleva una década reuniendo a desconocidos alrededor de una mesa.
Por Estefanía Ruilope · El Mundo · 1 de octubre de 2024

Me atrapó descubrir cómo nació realmente este proyecto: en la infancia de Silvia, rodeada de ocho hermanos, donde el caos y la sorpresa de quién vendría a comer eran la norma. Esa desordenada experiencia familiar se transformó en el motor de algo extraordinario: reuniones mensuales donde lo importante no es quién es cada uno en su vida fuera, sino quién puede ser alguien para otro durante esas horas en torno a la mesa. Lo que más me fascinó fue entender que Silvia tiene un don real para lo que hace: toma a seis personas de perfiles completamente distintos —desde su vecina hasta Toni Nadal— y consigue que salgan sintiéndose como si llevaran años conociéndose. No es magia de Instagram, aunque la red social fue clave para que el proyecto despegara cuando su cuñada les sugirió abrirse al público. Lo que me movió fue esa honestidad suya al explicar que inicialmente les daba respeto invitar desconocidos a su propia casa, donde viven sus hijos, pero decidieron hacerlo de todas formas. Ahora, con un local propio en Guindalera y más de diez años de trayectoria, Cenas Adivinas ha evolucionado sin perder su esencia: seguía siendo sobre la conversación real, sobre saber escuchar y preguntar bien, sobre respetar cada historia aunque quien la cuente sea tímido. Lo que quedó conmigo es esa filosofía que resume todo: intentan que todos se sientan cómodos y importantes, nada más y nada menos, en una época donde la comodidad digital nos ha vuelto olvidadizos de lo que cuesta pero vale la pena, que es estar de verdad con otros.