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Las interioristas españolas que se rifan en medio planeta
Alba y Alicia llevaban años decorando restaurantes en Madrid cuando decidieron conquistar Europa, América y el resto del mundo con su mismo criterio: elegancia sin renunciar a que funcione.
Por Estefanía Ruilope · Fuera de Serie · 9 de febrero de 2025

Conocí a Alba Hurlé en una de esas conversaciones sobre cómo nace un negocio de verdad, sin planes de empresa ni inversiones millonarias, solo con la insistencia de llamar a puertas hasta que alguien abre. Ella y Alicia Martín se encontraron casi por casualidad en un estudio de arquitectura madrileño hace más de quince años, vieron que compartían la misma forma de entender el espacio y decidieron intentarlo. Sus inicios fueron trabajos pequeños—esa boda en Valdepalacios de la que hablan como si fuera ayer—pero fue Ten con Ten, aquel restaurante de Marta Seco en la calle Ayala, el que las catapultó. Desde entonces no han parado, y lo que más respeto me genera es que nunca perdieron la cabeza: saben que el mejor diseño del mundo no sirve si la comida es mediocre. Ahora mismo tienen más de 150 restaurantes en su histórico, y sus nombres aparecen en las cocinas de lujo de París, Milán, Londres, Miami. Este año además llega Gastón Acurio a Madrid, una cevichería en General Perón que les llevó a Lima para empaparse de la cultura peruana, y tienen proyectos confidenciales en Nueva York y Colorado que no pueden contar aún. Lo fascinante es cómo han transformado la distancia en su herramienta: viajan constantemente, deleguen en equipos locales, pero están siempre presentes, organizando todo con la precisión de quien entiende que cada metro cuadrado cuenta una historia. Viéndolas prosperar en mercados tan distintos y competitivos—porque Londres no es fácil, me dicen entre risas—entiendo que el verdadero lujo no está en el mármol ni en la iluminación, sino en esa obsesión por hacer que cada espacio respire con su propia personalidad.