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Las Islas Baleares en 40 direcciones desconocidas: galerías de arte, arquitectura y diseño, artesanos...
Descubrí que las Baleares van mucho más allá de playas: arquitectura radical, artesanía viva y espacios de diseño que reinventan cada isla desde adentro.
Por Estefanía Ruilope · Telva · 18 de febrero de 2026

Recorrer las Baleares buscando lo que no aparece en las guías turísticas es descubrir cómo un archipiélago puede reinventarse sin traicionarse. En Mallorca me fascinó entender el contraste entre la isla que Gertrude Stein escribía —esa trinidad de sol, mar y sangría que atrajo masas— y la que hoy emerge gracias a gente como Guillermo Reynés de GRAS Arquitectos, quien explica que Gomila no es solo fachadas de colores vibrantes sino "una gran comunidad". El proyecto holandés MVRDV transformó esos cuatro edificios restaurados y tres nuevos bajo estándares Passivhaus, enfocados en sostenibilidad. Pero lo que realmente me cautivó fue descubrir cómo la isla ha pasado del caos urbano de los años 60 bajo Franco a recuperar tradiciones artesanales: Gordiola lleva 300 años con su vidrio soplado, Vimbi Vimbi crea vajillas con pigmentos naturales, y la manufactura Huguet de cementos sigue a la vanguardia tras 90 años. En Ibiza, el cierre de Space en 2016 marcó un giro inesperado: de epicentro fiestero a destino creativo durante todo el año. Pierre Traversier y Rozemarijn de Witte lo entendieron al abrir Los Enamorados en Portinatx, un pueblo de los años 60-70 que conserva "esa autenticidad" de viejos carteles y restaurantes desgastados. Kevin Kavanagh, ceramista irlandés, imparte cursos en su estudio mientras otros artesanos impulsan la producción local. Y Santa Gertrudis ha pasado de ser un pueblo con iglesia y estanco a bullir de concept stores, galerías como También y espacios de bienestar. Lo que más me sorprendió es que este renacimiento no es nostálgico sino híbrido: cosmopolita pero radicado, global pero raizado en lo local.