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Latto, la heladería argentina que conquista Madrid con su banana asada y otros sabores inesperados

Descubrí en Chamberí cómo tres argentinos producen helado como si fuera un acto de resistencia contra la industrialización, recuperando recetas familiares que saben a asado y Buenos Aires.

Por Estefanía Ruilope · El Mundo · 9 de septiembre de 2026

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Entré a Latto sin demasiadas expectativas sobre un helado argentino en Madrid, pero salí fascinada por cómo Triana Angella y Max Aydo han conseguido que algo tan cotidiano como tomar un helado suene a acto de coherencia absoluta. Lo que me atrapó fue descubrir que detrás de cada sabor hay una decisión consciente: la banana gondolera nació literalmente de los asados del padre de Triana, esa escena arcadiana de poner fruta en la parrilla con whisky y dulce de leche que ahora se despliega en forma de helado. No es nostalgia envasada, es genealogía comestible. Lo más interesante es cómo esta familia eligió Madrid después de años en Ibiza precisamente porque querían una ciudad con "muchísima apertura gastronómica", y en vez de renunciar a su forma de hacer las cosas —tuestan los frutos secos en el obrador, producen a diario, inventan conos sin gluten porque se lo pidieron—, la amplificaron. Triana me contó que un argentino entró, vio el sambayón en la carta y casi no lo puede creer, pero el madrileño se quedaba igualmente atrapado. Eso es lo que más me gustó: que no busquen convertirse en algo más digerible, sino en descubrir que la verdad tiene su propio mercado. Los precios en torno a los cuatro euros por sabor son justos para lo que ofrecen, y ese detalle sobre los conos —"si se terminan, se terminan, son artesanales"— resume la filosofía entera. No es heladería de barrio moderna, es un acto de conservación familiar que se vuelve comercio.