Reportaje· Viajes
Los Cotswolds: un viaje a la Inglaterra rural
Federica descubrió en los Cotswolds la Inglaterra de sus sueños: paisajes grises, literatura gótica y la filosofía slowlife que define su forma de entender el mundo.
Por Estefanía Ruilope · Condé Nast Traveler · 30 de diciembre de 2019

Cuando Federica decidió salir de España para crear viajes junto a sus seguidores, eligió un destino inesperado: una región británica de la que apenas sabía nada pero que la llamaba desde hace años. Los Cotswolds se convirtieron en su primer experimento, y leyendo cómo lo vivió, entiendo por qué: aquello no era un circuito turístico al uso, sino una búsqueda de lugares con alma. Federica viajaba buscando inspiración para su novela de ficción, y encontró en esos pueblos grises y lluviosos exactamente lo que necesitaba. Me atrapó descubrir cómo alguien como ella —romana, con sangre francesa, fascinada por la lluvia y los paisajes bucólicos— puede sentir esa conexión tan visceral con un territorio que a primera vista parece ajeno a su geografía. El viaje que armó junto a Geográfica XXI no era solo recorrer Broadway o Bibury: era parar en la orfebrería Hart Gold & Silversmiths, cocinar en casa de anticuarios amigos, comer con Andrew Lawson, uno de los mejores fotógrafos de jardines ingleses, y terminar en Daylesford Organic Farm, la granja ecológica que comenzó en 2002 sin perder su esencia pese a haber crecido enormemente. Lo que más me gustó de su experiencia es que cada parada tenía una razón humana detrás, no solo estética: la admiración por Amanda Brooks en Stow, la reverencia hacia Carole Bamford y su proyecto sostenible, la insistencia en buscar espacios con historia en lugar de folletos. Eso es lo que diferencia un viaje de un peregrinaje personal.