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Los hermanos detrás del interiorismo de la Sala Equis o la Casa de Fieras
Dos hermanos que transformaron un salón en un imperio del diseño de interiores sin saber decir que no.
Por Estefanía Ruilope · El Mundo · 13 de febrero de 2024

Cuando conocí la historia de Luis y Lorenzo, lo que más me sorprendió no fue la lista de proyectos reconocidos que llenan su portfolio, sino descubrir que todo empezó porque su primo necesitaba que alguien arreglara un restaurante mexicano y ellos dijeron que sí sin tener ni idea de lo que hacían. Aquella reunión en inglés «un poco surrealista» en la que cerraron su primer encargo, Tierra Burrito Bar, podría haber sido un desastre. En cambio, fue el punto de inflexión que los lanzó desde trabajar en grandes edificios —polideportivos, palacios de congresos— a entender que el interiorismo era donde de verdad podían dejar huella. Lo que me atrae de su trayectoria es esa honestidad: Luis admite que en la carrera nunca les enseñaron que los interiores importaban, que parecían «de segunda categoría». Pasaron del salón de Lorenzo a una buhardilla, luego a otra oficina, tirando de boca a oreja, sin redes sociales que los amplificaran. Hoy, con proyectos como Acid Café, Llama Inn o el nuevo Habita en Puerto Escondido, tienen la dimensión que merecen. Pero lo que más me gustó es que, después de más de veinte años trabajando juntos cada día, sigan viendo el placer en ello. Luis dice que se equilibran porque él es más lanzado y Lorenzo más metódico; esa complementariedad, ese saber lo que piensa el otro sin hablar, es lo que sosteniene un estudio así. Su mantra de que «lo mejor está por venir» no suena a cliché en su boca: es la actitud de quien todavía está hambriento.