Guía· Gastronomía
Los mejores roscones de Madrid del 2026 son estos
Descubrí que el roscón madrileño ha dejado de ser un bollo plano para convertirse en una declaración de intenciones: fermentaciones largas, masas madre, rellenos de trufa y pistacho.
Por Estefanía Ruilope · El Mundo · 1 de enero de 2026

Recorrer los mejores obradores madrileños en busca del roscón perfecto es descubrir cómo un bollo navideño se ha reinventado por completo en los últimos años. Lo que más me sorprendió es que el roscón ya no compite por ser bonito, sino por ser honesto: fermentaciones que duran días, harinas ecológicas, cítricos seleccionados como si fueran joyas. El campeón de este año en el VIII Campeonato madrileño es «jugoso, esponjoso y de sabor intenso», según los expertos, elaborado con masa madre y agua de azahar sevillana Luca de Tena. Pero lo interesante es que conviven estrategias completamente distintas: mientras Oriol Balaguer mantiene el equilibrio entre lo tradicional y lo goloso con versiones rellenas, En Bruto reivindica la elegancia de lo esencial, sin artificios pero con mucha intención. Isabel Maestre sigue desde hace 40 años la receta clásica del roscón Bordelés con ron y naranja natural, defendiendo que «no es un bollo de panadería, sino un pastel de pastelería». Lo que más me gustó descubrir es que incluso en tiempos de delivery masivo —más de 22.000 pedidos en Glovo durante diciembre y enero— cada casa mantiene su propia voz. Hay casas con 118 años de oficio elaborando roscones 100% naturales sin aditivos, y nuevas propuestas como la colaboración entre un obrador artesanal y San Ginés con sus mousses de chocolate, o ediciones ilustradas por artistas. El roscón madrileño actual no se conforma con la tradición ni con la novedad: busca fusionar ambas, con precisión de relojero y alma de pastelero antiguo.