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Planazo. Entre copas (de Borgoña) en un crucero de lujo por el río Saona desde Lyon a Dijon
Navegar por Borgoña degustando vinos excepcionales y la cocina de Dominique Crenn transformó mi idea del lujo en el viaje.
Por Estefanía Ruilope · Yo Dona · 15 de agosto de 2025

Lo que más me cautivó de este crucero no fue tanto la pompa —que existe, pero discreta— sino descubrir cómo Belmond había concebido un viaje donde realmente todo respira slowlife sin renunciar a la excelencia. Subí al barco en Lyon tras recorrer Les Halles Paul Bocuse, fascinada por los puestos de praliné rosa y quesos cremosos que Marie-Claire Martin me recomendó, pero lo que me marcó fue conversar con Dominique Crenn en cubierta mientras navegábamos entre viñedos. Cuando dice «cocinar es contar historias», no suena a frase hecha: en cada plato probé exactamente eso, belleza y nostalgia entrelazadas. Los tomates de temporada, el pan de la panadería local cada mañana, la bullabesa que recorre toda Francia en su ADN. Y luego estaban esos vinos de Borgoña —solo el 4% de la producción francesa pero con una complejidad que Caroline Drouhin me explicó mientras visitábamos su bodega familiar del siglo XVI— que alguien de la tripulación descorchaba cada mediodía con apuntes precisos sobre cada referencia. Montmerle, Tournus con su abadía románica, Chalon con su museo Nicéphore-Niépce, Beaune y finalmente Dijon, donde la mostaza artesanal de La Maison Maille cierra el círculo. Lo que realmente me quedó fue entender que este no es un crucero de masas acelerado, sino una invitación a saborear Francia con una intención casi arqueológica: descubriendo capas de historia, terroir y humanidad en cada parada, en cada copa, en cada conversación.