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Sally Hambleton, la maga de los pétalos: «Una casa con flores cambia el ánimo; mi favorita es la hortensia, es insuperable»

Descubrí a Sally Hambleton en su taller de Gabriel Lobo, donde diseña flores como si fueran espacios, no ramos: temporada, proximidad, respeto por lo que crece.

Por Estefanía Ruilope · El Mundo · 20 de noviembre de 2025

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Hay un momento en que entiendes que alguien ha llegado a su lugar cuando habla de hortensias con la misma pasión que otros reservan para viajes exóticos. Sally Hambleton me sorprendió así, desde ese taller que es a la vez showroom, oficina y refugio en Gabriel Lobo. No es una florista convencional —ella misma lo aclara— sino una diseñadora que piensa en pétalos como quien piensa en arquitectura: estructura, luz, temporada. Lo que más me fascinó fue descubrir su itinerario vital: de la Bolsa al desempleo, del desempleo a preguntarse qué la hacía feliz de verdad. Su tía inglesa cultivando en un jardín fue la llave. Esa mirada gastronómica hacia las flores —producto, procedencia, huella de carbono— resulta revolucionaria en una ciudad que ignora de dónde viene casi todo lo que compra. Me quedé grabado cuando dijo que le horroriza ver tulipanes en agosto o peonías en diciembre, porque «¿qué sostenibilidad es traer flores de Nueva Zelanda?». El Club de Flores SH, ese Netflix floral que ella gestiona, normalizó la idea de que tener flores en casa no es lujo sino ritual, no capricho sino hábito de belleza cotidiana. Pero lo que realmente resonó conmigo fue su filosofía de no abandonar el comercio pequeño del barrio pese a tener un imperio online de 14 años: la conversación cara a cara importa, y mucho. Su padre, escéptico y clásico, ahora reclama flores cada día en la mesilla. Eso resume su revolución callada: convencer a Madrid de que una casa florida cambia el ánimo, que pregunte orígenes, que entienda que la belleza doméstica es sentido común, no purismo.