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Sara Zaldívar y Alejandra Arias, creadoras de cerARTmic: "En un mundo tan tecnológico, de imágenes rápidas y producción masiva, la cerámica ofrece justamente lo contrario: pausa, conexión, error y huella humana"
Sara Zaldívar y Alejandra Arias impulsan cerARTmic, la feria madrileña que reposiciona la cerámica contemporánea en el circuito artístico internacional.
Por Estefanía Ruilope · Telva · 2 de junio de 2026

En los próximos días tendrá lugar una nueva edición de cerARTmic, la feria especializada en cerámica contemporánea, cuyo impulso inicial corre a cargo de Sara Zaldívar y Alejandra Arias. Nos sentamos con ellas para hablar sobre el resurgimiento de la cerámica en el panorama artístico actual.
Largo tiempo estuvo la cerámica confinada a una zona imprecisa entre lo artesanal, lo decorativo y lo meramente funcional. Mientras pintura y escultura dominaban los ranking del arte contemporáneo, el barro ocupaba un lugar secundario. Pero eso ha experimentado un giro radical. En la actualidad, la cerámica atraviesa una de las fases más vibrantes y significativas de su trayectoria contemporánea. Instituciones museísticas, espacios de galería, acumuladores de arte e iniciativas feriales de alcance mundial han reorientado su atención hacia esta disciplina, que resuena particularmente con los valores de nuestro tiempo: el anhelo por la autenticidad genuina, la valoración de lo imperfecto y el deseo de reencontrarse con los materiales en contextos cada vez más virtuales.
Madrid busca inscribirse en este fenómeno global mediante cerARTmic, una feria consagrada completamente a la cerámica contemporánea que abrirá sus puertas entre el 4 y el 7 de junio en la Fundación Ortega Marañón (Fortuny, 53. Madrid). Impulsado por Sara Zaldívar y Alejandra Arias, este proyecto ha logrado consolidarse en apenas tres convocatorias como un encuentro experto, refinado y con clara vocación de proyección internacional. "Durante mucho tiempo, el sistema artístico occidental colocó la pintura y la escultura por encima de técnicas vinculadas al trabajo manual o doméstico", comenta Zaldívar. "La cerámica quedaba relegada porque estaba asociada al objeto útil, al oficio y, muchas veces, al trabajo femenino". Su observación no surge de la casualidad. Profesional con formación en arquitectura, dedicada a la gestión del patrimonio cultural y asidua a los espacios feriales más emblemáticos del arte global —desde Basel a Miami, pasando por Hong Kong o París—, ha estado registrando durante años cómo el sector internacional reconecta con una práctica que estuvo durante demasiado tiempo marginada dentro del ecosistema del arte serio.
La verdad es que el florecimiento de la cerámica no obedece solamente a motivos vinculados con lo estético. Conecta profundamente con el contexto cultural presente. En esta época de sistemas de inteligencia artificial, ritmo vertiginoso de lo digital y saturación de imágenes generadas masivamente, la cerámica funciona como una especie de acto contestatario. Existen pausas, procedimientos, sensación táctil y equivocaciones. Existe presencia del gesto creativo. "En un mundo tan tecnológico, de imágenes rápidas y producción masiva, la cerámica ofrece justamente lo contrario: pausa, conexión, error y huella humana", sostiene Zaldívar.
Es probable que por esta razón la cerámica de nuestro tiempo resulte tan magnética para personas coleccionistas, diseñadores de espacios, profesionales de la arquitectura o devotos del buen diseño. Pues trasciende la mera cuestión de la estética, tocando aspectos emocionales y de presencia corporal. Ante la pulcritud y uniformidad de las plataformas virtuales, los trabajos en cerámica celebran lo desigual, los acabados diversificados y la labor artesanal, ya que cada pieza comporta su singularidad insustituible. Este cambio en la percepción ha traído consigo un respaldarzo notable de actores institucionales. Centros de arte relevantes, manifestaciones bienales y redes de galerías de envergadura mundial han integrado la cerámica dentro de sus programaciones centrales, sin rellegarla. "El reconocimiento institucional ha sido decisivo. Museos, ferias y coleccionistas han empezado a incorporar cerámica contemporánea de manera central", puntualiza Zaldívar, "y a raíz de cerARTmic hemos visto cómo otras capitales han comenzado también a crear ferias exclusivas dedicadas a este medio".
La expresión artística actual ya no está restringida a espacios cerrados de expertos o amantes del coleccionismo. La audiencia contemporánea busca vivencias culturales más profundas, más corporales y enraizadas en la experiencia cotidiana.
El desarrollo de la iniciativa madrileña ha sido acelerado. La última edición en 2025 atrajo a más de 5.800 personas, contó con participación de 18 espacios de galería, superó los 50 artistas participantes y congregó a múltiples coleccionistas, sin olvidar una densa agenda de seminarios, conversaciones y encuentros de grupo. Un dato que testimonia el interés creciente que esta manifestación genera en territorio nacional, situando a Madrid dentro de una órbita cultural cada vez más sensible a nuevas formas de expresión artística. cerARTmic ha optado por un esquema más íntimo y exclusivo. La localización elegida —la Fundación Ortega Marañón—, con sus espacios al aire libre, lenguaje constructivo clásico y salones bañados de luz, constituye el escenario ideal para conocer y apreciar simultáneamente piezas de carácter escultórico, acabados esmaltados singulares, estructuras con inspiración natural y creaciones que, frecuentemente, cuestionan nuestras concepciones previas respecto a este oficio.
Lo que distingue fundamentalmente a los creadores de esta hornada es su intención de transgedir convenciones establecidas. El programa de este año incluye artistas de alcance global como Nicola Costantino o Sophia Aguilera, conjuntamente con galerías orientadas a trabajos de carácter experimental. "Queremos sorprender y que el público ponga en valor esta disciplina", precisa Zaldívar. Uno de los atractivos principales de cerARTmic reside en su empeño por ampliar la cerámica hacia nuevos sectores de público. Contará con talleres conducidos por artistas, presentaciones temáticas y espacios de intercambio que investigan los diálogos entre arte, diseño contemporáneo, construcción y práctica artesanal. Asimismo, el público infantil dispondrá de una sección dedicada para acercarse a este panorama mediante actividades prácticas y lúdicas.
Mi deseo es que los visitantes se marchen contentos, con el sentimiento de haber presenciado algo que los toca en lo profundo. El arte es sustento del espíritu, y desde cerARTmic anhelamos que se lleven el alma enriquecida.
La impresión general es que Madrid se sitúa en una fase culturalmente particularmente fecunda. La proliferación de galerías, el tirón que ejerce la ciudad a nivel mundial y la sinergia entre universos artísticos, decorativos, de moda y del diseño han configurado un ambiente considerablemente más vivo y abierto al mundo que el que existía hace apenas una década. "Madrid está en su mejor momento", asegura Zaldívar. "Creo que es la mejor ciudad del mundo para vivir y aportar un contenido cultural de calidad nos llena de orgullo".